Bienvenidos al rincón de Cris! En él compartiremos experiencias, vivencias, sentimientos y sobre todo muchas risas. Pasa, te invito a un café
jueves, 12 de julio de 2012
Nosotros
Llegó el día de celebrar juntos un nuevo cumpleaños a tu vera! Lo hemos dicho muchas veces, pero somos el claro ejemplo de la evolución de las personas y no podría ser más feliz por ello! Hace ya mucho que escuché tu nombre por primera vez y tuve la sensación que no pasaría inadvertido... una vez más, mi sexto sentido no se equivocaba!
Estoy más que convencido que "alguien" nos miraba antes y se reía de nosotros, sabiendo lo que estaba por llegar! Por mi parte, yo me alegro de haberlo descubierto con el tiempo. Reconozco que hace un año tenía miedo, los recuerdos eran una gran dificultad para mi pero hemos sabido sacar lo mejor de nosotros y compartirlo con el otro para ser mejores todavía.
Un día como hoy solamente puedo expresar GRACIAS! Gracias por una infinidad de motivos:
- Gracias por ayudarme a superar mis miedos
- Gracias por ser mi hombro para evitar mis caídas
- Gracias por sacar mis mejores sonrisas
- Gracias por berrear junto a mi
- Gracias por los desayunos, meriendas, cenas, paellas y lo que vendrá
- Gracias por enseñarme y por dejar que te enseñe
- Gracias por darme el empujoncito para sacar provecho de mis cuerdas vocales
Creo que la lista sería mucho más larga pero prefiero reservar cosas para años venideros... jajaja. Te has convertido en una persona muy importante en mi vida, has conseguido de mi mis mejores "brillos", mis mejores diabluras y travesuras, mis momentos más divertidos y la cabra loca que estaba deseando salir. Por no solo de risas vive el hombre y eso también me lo has demostrado, confiando en mi y dejando que confíe en tí, apoyándome y mostrándome en todo momento tu cariño, tu afecto y tu aprecio hacia mi. Sabes de sobra que es más que recíproco y eso nunca jamás lo podrá cambiar.
Porque eres MUY grande, porque eres una de las personas a las que más quiero y por haber sido siempre tan auténtico conmigo.
Muchas felicidades, mi querido amigo! Y como alguien dijo... "let it go, the pain away..." :-)
sábado, 9 de junio de 2012
MS
No te creas que es fácil escribir estas líneas... aunque en mi cabeza tengo las cosas muy claras, no es fácil plasmarlo por escrito porque lo que hay entre tú y yo son sentimientos reales y sinceros.
Hace ya dos años que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, ninguno de los dos esperaba eso pero llegó. Nos necesitábamos. Llevamos años buscándonos y por fin, gracias a Carlos nos encontramos y nos conocimos. Recuerdo el momento como si fuera ayer... nuestros primeros picos, nuestros primeros AD, nuestras primeras risas... El vodka hizo el resto pero cada día al despertar doy gracias al momento en que te encontré.
Muchas personas no entienden lo que existe entre tú y yo, la gente no entiende que te defienda a ultrajanza pero así soy y así continuaré siéndolo. Hay algo en lo que la gente tiene razón y es que no soy el mismo cuando estoy a tu lado: soy muchísimo mejor. Me siento protegido, arropado y tranquilo, me siento sosegado aunque salga corriendo jajaja pero sí, tú sabes calmarme.
Poco más me queda por decir, sabes que te adoro, que te admiro y te respeto, que sin ti esta vida carece de sentido y desde el primero momento en que te conocí, supe que tú y yo éramos uno. Dos cuerpos con el mismo alma porque nos miramos y nos entendemos... No nos hacen falta falsetes "falsos" para decirnos te quiero porque en cada momento nos lo demostramos.
Sabes que siempre he estado, estoy y estaré aquí por ti y para ti. Porque tú eres yo y yo soy tú. Porque somos "almas gemelas" y porque me la repampinfla lo que digan por ahí, los sandungueritos somos y seremos los REYES DEL MAMBO aquí y en la China Popular.
TT mi reina mi sol ;-)
Hace ya dos años que nuestras miradas se cruzaron por primera vez, ninguno de los dos esperaba eso pero llegó. Nos necesitábamos. Llevamos años buscándonos y por fin, gracias a Carlos nos encontramos y nos conocimos. Recuerdo el momento como si fuera ayer... nuestros primeros picos, nuestros primeros AD, nuestras primeras risas... El vodka hizo el resto pero cada día al despertar doy gracias al momento en que te encontré.
Muchas personas no entienden lo que existe entre tú y yo, la gente no entiende que te defienda a ultrajanza pero así soy y así continuaré siéndolo. Hay algo en lo que la gente tiene razón y es que no soy el mismo cuando estoy a tu lado: soy muchísimo mejor. Me siento protegido, arropado y tranquilo, me siento sosegado aunque salga corriendo jajaja pero sí, tú sabes calmarme.
Poco más me queda por decir, sabes que te adoro, que te admiro y te respeto, que sin ti esta vida carece de sentido y desde el primero momento en que te conocí, supe que tú y yo éramos uno. Dos cuerpos con el mismo alma porque nos miramos y nos entendemos... No nos hacen falta falsetes "falsos" para decirnos te quiero porque en cada momento nos lo demostramos.
Sabes que siempre he estado, estoy y estaré aquí por ti y para ti. Porque tú eres yo y yo soy tú. Porque somos "almas gemelas" y porque me la repampinfla lo que digan por ahí, los sandungueritos somos y seremos los REYES DEL MAMBO aquí y en la China Popular.
TT mi reina mi sol ;-)
viernes, 18 de mayo de 2012
A ti...
Una noche más me encuentro
sentada en mi sillón, frente a una tele que no miro pero las luces me distraen.
Me encuentro absorta en mis pensamientos rememorando una y otra vez aquello que
vivimos. Una vez más mi cabeza te pide disculpas pero ya no sabe ni cómo
justificarse, esta vez te ve realmente mal.
Recuerdo los inicios de nuestra
última aventura, no parabas de saltar de alegría. Me llenabas de vida cada
rincón de mi cuerpo pero, una vez más, apareció alguien que todo lo truncó. Han
pasado ya varios meses pero no consigo ver la luz al final del túnel, ni toda
la hemoglobina del barrio me libera de esta sensación.
Toco el cuchillo clavado que te
acaricia el costado y puedo notar las cansadas palpitaciones, estás cansado de
amar, cansado de entregarte. No dispongo de más yodo en casa ni vendas para
curar todo el dolor que has sufrido pero sé que una vez más conseguiremos
curarnos y resurgir, siempre lo hemos hecho.
Mientras tanto me mantengo
sentada en mi sillón esperando que uno de tus latidos me renueve las fuerzas
para quitarme el cuchillo y levantarme. Mientras tanto esperaré que algo o
alguien consigue sacarme de este pozo en el que nos hemos vuelto a meter.
Alguien que nos arroje el cubo que nos saque del dolor y el sufrimiento que los
recuerdos nos provocan.
viernes, 27 de abril de 2012
Con A de amistad
En las últimas semanas me he visto rodeado de mucho "movimiento" en lo que a amistades se refiere. He vivido encontronazos, algunas disputas, incoherencias y en algunos casos falta de comunicación. Todo ello ha generado situaciones a veces tensas, otras veces incómodas.
La falta de comunicación la he vivido muy de cerca: mi mejor amigo organiza planes para que hagamos cosas juntos y muchas veces el silencio es la respuesta. El caso omiso se está convirtiendo en una larga enfermedad de la cual espero que encontremos cura.
Estas semanas hemos vivido también incorporaciones. Me encanta conocer gente nueva pero las cosas requieren su tiempo. Ya de per sé soy una persona bastante desconfiada y no suelo sorprenderme cuando me la juegan, así que la confianza se la gana a pulso el que tiene ganas de conseguirla. Debo decir también que yo hago lo mismo, me encanta ganarme la confianza de las personas que me rodean! Lo que no me gustan en absoluto son las apariciones estelares que solamente nos visitan en "prime time" y que nos utilizan para que sus "cadenas" ganen audiencia. Lo siento pero la época de monos de feria ya la pasé.
Una de las cosas que más me ha preocupado estos días es la libertad que se toman las personas para expresar lo que creen que opinamos de los demás. Jamás en los años que tengo me han tachado ni de mentiroso ni de hipócrita, básicamente porque mi cara es el espejo del alma y no sé mentir. La gente que es más cercana a mi sabe que muevo cielo y tierra por ellos, que soy una persona muy entregada y que siempre intento hacer que su vida sea lo más llevadera y feliz posible. A veces me cuesta más, pero es muy gratificante hacer cosas que hacen sentir bien a los demás.
Todos estos movimientos que he vivido, observado últimamente han dado lugar a que quiera establecer una serie de premisas que me gustaría comentar y que las titulo "no es mi problema".
No es mi problema que:
- Confundas falsedad con cortesía
- Atiendas antes a lo que te dicen por ahí de mi que a lo que digo yo
- Tu ética te impida ser leal pero que esperes eso de los demás
- Aquellas personas a las que rápidamente subes en el pedestal, caigan a la velocidad de la luz
- ...
Es un orgullo y me hace sentir muy feliz pensar en cómo soy y cómo es la gente que me rodea.
La falta de comunicación la he vivido muy de cerca: mi mejor amigo organiza planes para que hagamos cosas juntos y muchas veces el silencio es la respuesta. El caso omiso se está convirtiendo en una larga enfermedad de la cual espero que encontremos cura.
Estas semanas hemos vivido también incorporaciones. Me encanta conocer gente nueva pero las cosas requieren su tiempo. Ya de per sé soy una persona bastante desconfiada y no suelo sorprenderme cuando me la juegan, así que la confianza se la gana a pulso el que tiene ganas de conseguirla. Debo decir también que yo hago lo mismo, me encanta ganarme la confianza de las personas que me rodean! Lo que no me gustan en absoluto son las apariciones estelares que solamente nos visitan en "prime time" y que nos utilizan para que sus "cadenas" ganen audiencia. Lo siento pero la época de monos de feria ya la pasé.
Una de las cosas que más me ha preocupado estos días es la libertad que se toman las personas para expresar lo que creen que opinamos de los demás. Jamás en los años que tengo me han tachado ni de mentiroso ni de hipócrita, básicamente porque mi cara es el espejo del alma y no sé mentir. La gente que es más cercana a mi sabe que muevo cielo y tierra por ellos, que soy una persona muy entregada y que siempre intento hacer que su vida sea lo más llevadera y feliz posible. A veces me cuesta más, pero es muy gratificante hacer cosas que hacen sentir bien a los demás.
Todos estos movimientos que he vivido, observado últimamente han dado lugar a que quiera establecer una serie de premisas que me gustaría comentar y que las titulo "no es mi problema".
No es mi problema que:
- Confundas falsedad con cortesía
- Atiendas antes a lo que te dicen por ahí de mi que a lo que digo yo
- Tu ética te impida ser leal pero que esperes eso de los demás
- Aquellas personas a las que rápidamente subes en el pedestal, caigan a la velocidad de la luz
- ...
Es un orgullo y me hace sentir muy feliz pensar en cómo soy y cómo es la gente que me rodea.
lunes, 23 de abril de 2012
Lucía
Lucía se despertó sobresaltada en mitad de la noche. Mientras su corazón volvía a su sitio y su mirada alcanzaba a divisar la lámpara que colgaba del techo, miró a su izquierda y vio lo que llevaba viendo todas las noches de los últimos dos meses: una almohada sin ninguna arruga.
Parecía que fuese ayer cuando Javier yacía aún junto a ella, su harmónica respiración somnolienta la tranquilizaba. Volvieron a su mente una gran cantidad de recuerdos, como si de un pase de fotografías se tratase: las últimas vacaciones, su sonrisa a la luz ténue de las velas de su restaurante favorito,... hasta que llegó el turno de la diapositiva de su última discusión. Todavía hoy le parece increíble que por culpa de un maldito error aprovecharan para sacar toda la mierda que llevaban dentro, y eso que en más de una ocasión se habían propuesto ir hablando las cosas poco a poco, con calma.
Por desgracia, de las palabras a los hechos hay un gran abismo y ambos pecaban una y otra vez. Como muchas otras parejas, se odiaban y se amaban con locura, no parecía posible que tan pronto tuvieran que despedirse el uno del otro... La discusión se acaloró de forma alarmante hasta que un portazo puso punto y final a lo sucedido. Un motor arrancó a toda velocidad y se hizo el silencio nuevamente. Lucía salió a la puerta y no alcanzó a visualizar hacia qué dirección había ido la motocicleta de gran cilindrada. Angustiada y sin saber qué hacer o donde meterse, Lucía daba vueltas por la casa sin rumbo alguno, llamando una y otra vez al móvil de Javier, el cual permanecía apagado.
De pronto su corazón le dio un vuelco. Algo había pasado. A los pocos minutos llamaron al teléfono de casa y sus peores presagios se hicieron realidad, Javier tuvo un accidente y murió en el acto. Recordar esos momentos hicieron notar los cristales que aun permanecían anclados a su corazón. Tras aliviar levemente su malestar, Lucía se levantó sin saber bien por qué. Perdió su empleo y su vida no iba más allá de las paredes de su casa, excepto para lo imprescindible.
Apenas mantenía contacto con sus antiguas amistades y su familia vivía muy lejos, de hecho ni se atrevió a contarles todo lo sucedido. Una vez en el lavabo, abrió la caja de las pastillas azules y se tomó unas cuantas, gracias a ellas podría retomar su sueño y vivir en la inopia por unas cuantas horas. Cuando los efectos se dejaron notar, Lucía volvió a su habitación y se tumbó en la cama, pero ahora sonreía. Javier había vuelto y la esperaba con los brazos abiertos. Acarició su cara en su velludo pecho y le suplicaba que no la volviera a dejar sola y esta vez Javier le contestó: "esta vez no te dejaré sola, he venido a buscarte porque no puedo vivir sin ti".
Lucía lloraba de alegría, por fin vino su caballero a rescatarla y como tal, Javier cumplió lo que le prometió hacía más de diez años: no dejarla sola jamás.
Parecía que fuese ayer cuando Javier yacía aún junto a ella, su harmónica respiración somnolienta la tranquilizaba. Volvieron a su mente una gran cantidad de recuerdos, como si de un pase de fotografías se tratase: las últimas vacaciones, su sonrisa a la luz ténue de las velas de su restaurante favorito,... hasta que llegó el turno de la diapositiva de su última discusión. Todavía hoy le parece increíble que por culpa de un maldito error aprovecharan para sacar toda la mierda que llevaban dentro, y eso que en más de una ocasión se habían propuesto ir hablando las cosas poco a poco, con calma.
Por desgracia, de las palabras a los hechos hay un gran abismo y ambos pecaban una y otra vez. Como muchas otras parejas, se odiaban y se amaban con locura, no parecía posible que tan pronto tuvieran que despedirse el uno del otro... La discusión se acaloró de forma alarmante hasta que un portazo puso punto y final a lo sucedido. Un motor arrancó a toda velocidad y se hizo el silencio nuevamente. Lucía salió a la puerta y no alcanzó a visualizar hacia qué dirección había ido la motocicleta de gran cilindrada. Angustiada y sin saber qué hacer o donde meterse, Lucía daba vueltas por la casa sin rumbo alguno, llamando una y otra vez al móvil de Javier, el cual permanecía apagado.
De pronto su corazón le dio un vuelco. Algo había pasado. A los pocos minutos llamaron al teléfono de casa y sus peores presagios se hicieron realidad, Javier tuvo un accidente y murió en el acto. Recordar esos momentos hicieron notar los cristales que aun permanecían anclados a su corazón. Tras aliviar levemente su malestar, Lucía se levantó sin saber bien por qué. Perdió su empleo y su vida no iba más allá de las paredes de su casa, excepto para lo imprescindible.
Apenas mantenía contacto con sus antiguas amistades y su familia vivía muy lejos, de hecho ni se atrevió a contarles todo lo sucedido. Una vez en el lavabo, abrió la caja de las pastillas azules y se tomó unas cuantas, gracias a ellas podría retomar su sueño y vivir en la inopia por unas cuantas horas. Cuando los efectos se dejaron notar, Lucía volvió a su habitación y se tumbó en la cama, pero ahora sonreía. Javier había vuelto y la esperaba con los brazos abiertos. Acarició su cara en su velludo pecho y le suplicaba que no la volviera a dejar sola y esta vez Javier le contestó: "esta vez no te dejaré sola, he venido a buscarte porque no puedo vivir sin ti".
Lucía lloraba de alegría, por fin vino su caballero a rescatarla y como tal, Javier cumplió lo que le prometió hacía más de diez años: no dejarla sola jamás.
domingo, 20 de noviembre de 2011
11
Noviembre.
Sin duda, para mi es un mes de contrastes. No sé bien por qué... ¡pero mis finales de año suelen ser bastante intensos! Fue un mes de diciembre cuando presenté el máster en la UAB (2006) y conocí a mi director de tesis, fue un mes de noviembre (2008) cuando viví los peores momentos de mi vida junto a la persona con la que quería compartir mi vida, fue un mes de noviembre (2009) cuando descubrí la ciudad que más me ha gustado de todas las que he visto, Chicago. Y será un mes de noviembre cuando pondré colofón a 4 años de trabajo para llegar a ser "doctor en ingeniería de procesos químicos".
La pregunta que más me han hecho en estas últimas semanas ha sido: ¿estás nervioso? Y la verdad es que no. Estoy muy tranquilo porque estoy tremendamente orgulloso de dónde he llegado y cómo he llegado. Me encanta echar la vista atrás y darme cuenta de que elegí el camino correcto, estoy tremendamente ilusionado con las nuevas puertas que se abren ante mi. Estoy muy contento con el trabajo que he hecho, lo bien que ha quedado y el cual defenderé como se merece (aunque el inglés me juegue alguna mala pasada jaja).
Me enfrento a un gran reto personal dado lo exigente que soy conmigo mismo. Quiero que todo salga perfecto y haré lo posible para que así sea, para que os podáis sentir orgullosos de mi y para sentirme orgulloso de mí mismo. Estoy deseando dar esa charla tan especial y que con tanto ahínco he preparado, para no defraudar con las expectativas creadas. Muchos de vosotros habéis vivido muchas de las aventuras que me han sucedido en estos 4 años y unos pocos sabéis lo que significa todo esto para mi. Soy muy feliz y espero que se note durante mi discursito aunque para vosotros va a resultar un peñazo jajaja.
Sin más que añadir, simplemente me gustaría recalcar que sin vosotros, no podría haber escrito jamás unas líneas de este tipo.
Sin duda, para mi es un mes de contrastes. No sé bien por qué... ¡pero mis finales de año suelen ser bastante intensos! Fue un mes de diciembre cuando presenté el máster en la UAB (2006) y conocí a mi director de tesis, fue un mes de noviembre (2008) cuando viví los peores momentos de mi vida junto a la persona con la que quería compartir mi vida, fue un mes de noviembre (2009) cuando descubrí la ciudad que más me ha gustado de todas las que he visto, Chicago. Y será un mes de noviembre cuando pondré colofón a 4 años de trabajo para llegar a ser "doctor en ingeniería de procesos químicos".
La pregunta que más me han hecho en estas últimas semanas ha sido: ¿estás nervioso? Y la verdad es que no. Estoy muy tranquilo porque estoy tremendamente orgulloso de dónde he llegado y cómo he llegado. Me encanta echar la vista atrás y darme cuenta de que elegí el camino correcto, estoy tremendamente ilusionado con las nuevas puertas que se abren ante mi. Estoy muy contento con el trabajo que he hecho, lo bien que ha quedado y el cual defenderé como se merece (aunque el inglés me juegue alguna mala pasada jaja).
Me enfrento a un gran reto personal dado lo exigente que soy conmigo mismo. Quiero que todo salga perfecto y haré lo posible para que así sea, para que os podáis sentir orgullosos de mi y para sentirme orgulloso de mí mismo. Estoy deseando dar esa charla tan especial y que con tanto ahínco he preparado, para no defraudar con las expectativas creadas. Muchos de vosotros habéis vivido muchas de las aventuras que me han sucedido en estos 4 años y unos pocos sabéis lo que significa todo esto para mi. Soy muy feliz y espero que se note durante mi discursito aunque para vosotros va a resultar un peñazo jajaja.
Sin más que añadir, simplemente me gustaría recalcar que sin vosotros, no podría haber escrito jamás unas líneas de este tipo.
miércoles, 2 de noviembre de 2011
El viaje
Fran se despertó temprano una cálida mañana de primavera, como iba siendo habitual. A pesar de dormir hasta romper la cama, algo en su cabeza no le permitía descansar como debiera. Antes de levantarse, repasó su vida y lo que había conseguido hasta el momento: tenía muchos amigos, una vida sentimental bastante movida y un trabajo que... un trabajo. La monotonía se apoderaba de su jornada laboral, cohibiendo a Fran cada día más. El quisiera volar, poder llegar muy alto, pero no le estaba permitido.
Mientras hacía esta reflexión, se dio cuenta que lo que quería no era volar. Fran quería rodar sobre raíles. Entonces notó dentro de él un cosquilleo, el cual aparecía de forma repetida cuando pensaba en el ferrocarril, la velocidad, los túneles, los cambios de vía,... Sabía que lo tenía todo a su favor para dar el paso pero sus miedos le impedían lanzarse. Cuando se levantó, prefirió tomarse un par de cervezas a su colacao y tras una fría ducha se dirigió a la oficina. En lugar de ocupar su puesto, se dirigió al despacho del director con una carta en la mano. Su dimisión.
Al cabo de unos meses, Fran logró su sueño. Por fin era maquinista de tren. Hubiera deseado vivir la época de las máquinas de vapor, los grandes y lujosos viajes de grandes iconos de la historia, como el tren del Orient Express. Pero él se conformaba con conducir un tren regional hasta la frontera. Pudo escoger ruta y decidió decantarse por la que atravesaba las montañas. Le encantaba adentrarse en las entrañas de la tierra, las curvas, la vía única.
Un día paró en una de las estaciones habituales y al mirar por la ventana divisó a alguien erguido frente a una de las puertas. Miraba a ambos lados, puso un pie en el primer escalón pero no subió. La escena se repitió en varias ocasiones hasta que Fran llamó la atención del muchacho: ey, chico! - gritó Fran. El muchacho se giró y fue cuando ocurrió. Las miradas se cruzaron y Fran notó como una fuerza invisible atravesó su cuerpo. El chico se acercó y Fran empezó a temblar. El sudor se apoderaba de sus manos y casi no podía articular palabra. Cómo es que nunca subes? - preguntó Fran. Es que tengo miedo de marearme... me encanta viajar en tren pero esta ruta tiene muchas curvas y el estómago se me pone del revés. Fran esbozó una sonrisa y no pudo continuar la conversación, el trayecto debía continuar.
El muchacho no volvió a aparecer en varios días y Fran se entristeció. Un día, cuando Fran ya creía no volver a ver al muchacho, éste apareció. Se excusó haber pasado varios días en cama, pero Fran sabía que no era cierto. El muchacho miraba hacia todos lados y no sabía por donde meterse. Muchacho, cuál es tu nombre? - preguntó Fran. Me llamo Javier - dijo el muchacho. Bien, Javier, subes? - dijo Fran mientras sonreía. No sé... - tartamudeó Javier. Entonces Fran esquivó sus temores y dijo: mira, sé que es un trayecto largo, sé que hay muchas curvas, pero si te centras en disfrutar verás como no es tanto como piensas. Además, me encargaré personalmente de tomar las curvas con precaución para eviar muchos vaivenes. Aquí hay un asiento para que me acompañes y veas mejor las vistas. Vienes? Javier sonrió ampliamente y supo que algo estaba pasando entre ellos dos... sin vacilar decidió subir.
Desde aquel momento Fran estuvo acompañado en bastantes de sus trayectos hasta la frontera. Sabía que el camino no era fácil pero puso todo de su parte para que Javier estuviera lo más cómodo posible. Éste perdió el miedo y poco a poco dejó de marearse. Ambos compartieron muchas confidencias y muchas horas de viaje, pero éstas no transcurrían en la cabina del conductor.
Mientras hacía esta reflexión, se dio cuenta que lo que quería no era volar. Fran quería rodar sobre raíles. Entonces notó dentro de él un cosquilleo, el cual aparecía de forma repetida cuando pensaba en el ferrocarril, la velocidad, los túneles, los cambios de vía,... Sabía que lo tenía todo a su favor para dar el paso pero sus miedos le impedían lanzarse. Cuando se levantó, prefirió tomarse un par de cervezas a su colacao y tras una fría ducha se dirigió a la oficina. En lugar de ocupar su puesto, se dirigió al despacho del director con una carta en la mano. Su dimisión.
Al cabo de unos meses, Fran logró su sueño. Por fin era maquinista de tren. Hubiera deseado vivir la época de las máquinas de vapor, los grandes y lujosos viajes de grandes iconos de la historia, como el tren del Orient Express. Pero él se conformaba con conducir un tren regional hasta la frontera. Pudo escoger ruta y decidió decantarse por la que atravesaba las montañas. Le encantaba adentrarse en las entrañas de la tierra, las curvas, la vía única.
Un día paró en una de las estaciones habituales y al mirar por la ventana divisó a alguien erguido frente a una de las puertas. Miraba a ambos lados, puso un pie en el primer escalón pero no subió. La escena se repitió en varias ocasiones hasta que Fran llamó la atención del muchacho: ey, chico! - gritó Fran. El muchacho se giró y fue cuando ocurrió. Las miradas se cruzaron y Fran notó como una fuerza invisible atravesó su cuerpo. El chico se acercó y Fran empezó a temblar. El sudor se apoderaba de sus manos y casi no podía articular palabra. Cómo es que nunca subes? - preguntó Fran. Es que tengo miedo de marearme... me encanta viajar en tren pero esta ruta tiene muchas curvas y el estómago se me pone del revés. Fran esbozó una sonrisa y no pudo continuar la conversación, el trayecto debía continuar.
El muchacho no volvió a aparecer en varios días y Fran se entristeció. Un día, cuando Fran ya creía no volver a ver al muchacho, éste apareció. Se excusó haber pasado varios días en cama, pero Fran sabía que no era cierto. El muchacho miraba hacia todos lados y no sabía por donde meterse. Muchacho, cuál es tu nombre? - preguntó Fran. Me llamo Javier - dijo el muchacho. Bien, Javier, subes? - dijo Fran mientras sonreía. No sé... - tartamudeó Javier. Entonces Fran esquivó sus temores y dijo: mira, sé que es un trayecto largo, sé que hay muchas curvas, pero si te centras en disfrutar verás como no es tanto como piensas. Además, me encargaré personalmente de tomar las curvas con precaución para eviar muchos vaivenes. Aquí hay un asiento para que me acompañes y veas mejor las vistas. Vienes? Javier sonrió ampliamente y supo que algo estaba pasando entre ellos dos... sin vacilar decidió subir.
Desde aquel momento Fran estuvo acompañado en bastantes de sus trayectos hasta la frontera. Sabía que el camino no era fácil pero puso todo de su parte para que Javier estuviera lo más cómodo posible. Éste perdió el miedo y poco a poco dejó de marearse. Ambos compartieron muchas confidencias y muchas horas de viaje, pero éstas no transcurrían en la cabina del conductor.
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