Una noche más me encuentro
sentada en mi sillón, frente a una tele que no miro pero las luces me distraen.
Me encuentro absorta en mis pensamientos rememorando una y otra vez aquello que
vivimos. Una vez más mi cabeza te pide disculpas pero ya no sabe ni cómo
justificarse, esta vez te ve realmente mal.
Recuerdo los inicios de nuestra
última aventura, no parabas de saltar de alegría. Me llenabas de vida cada
rincón de mi cuerpo pero, una vez más, apareció alguien que todo lo truncó. Han
pasado ya varios meses pero no consigo ver la luz al final del túnel, ni toda
la hemoglobina del barrio me libera de esta sensación.
Toco el cuchillo clavado que te
acaricia el costado y puedo notar las cansadas palpitaciones, estás cansado de
amar, cansado de entregarte. No dispongo de más yodo en casa ni vendas para
curar todo el dolor que has sufrido pero sé que una vez más conseguiremos
curarnos y resurgir, siempre lo hemos hecho.
Mientras tanto me mantengo
sentada en mi sillón esperando que uno de tus latidos me renueve las fuerzas
para quitarme el cuchillo y levantarme. Mientras tanto esperaré que algo o
alguien consigue sacarme de este pozo en el que nos hemos vuelto a meter.
Alguien que nos arroje el cubo que nos saque del dolor y el sufrimiento que los
recuerdos nos provocan.
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