viernes, 27 de abril de 2012

Con A de amistad

   En las últimas semanas me he visto rodeado de mucho "movimiento" en lo que a amistades se refiere. He vivido encontronazos, algunas disputas, incoherencias y en algunos casos falta de comunicación. Todo ello ha generado situaciones a veces tensas, otras veces incómodas.

   La falta de comunicación la he vivido muy de cerca: mi mejor amigo organiza planes para que hagamos cosas juntos y muchas veces el silencio es la respuesta. El caso omiso se está convirtiendo en una larga enfermedad de la cual espero que encontremos cura.

   Estas semanas hemos vivido también incorporaciones. Me encanta conocer gente nueva pero las cosas requieren su tiempo. Ya de per sé soy una persona bastante desconfiada y no suelo sorprenderme cuando me la juegan, así que la confianza se la gana a pulso el que tiene ganas de conseguirla. Debo decir también que yo hago lo mismo, me encanta ganarme la confianza de las personas que me rodean! Lo que no me gustan en absoluto son las apariciones estelares que solamente nos visitan en "prime time" y que nos utilizan para que sus "cadenas" ganen audiencia. Lo siento pero la época de monos de feria ya la pasé.

   Una de las cosas que más me ha preocupado estos días es la libertad que se toman las personas para expresar lo que creen que opinamos de los demás. Jamás en los años que tengo me han tachado ni de mentiroso ni de hipócrita, básicamente porque mi cara es el espejo del alma y no sé mentir. La gente que es más cercana a mi sabe que muevo cielo y tierra por ellos, que soy una persona muy entregada y que siempre intento hacer que su vida sea lo más llevadera y feliz posible. A veces me cuesta más, pero es muy gratificante hacer cosas que hacen sentir bien a los demás.

  Todos estos movimientos que he vivido, observado últimamente han dado lugar a que quiera establecer una serie de premisas que me gustaría comentar y que las titulo "no es mi problema".

No es mi problema que:

- Confundas falsedad con cortesía
- Atiendas antes a lo que te dicen por ahí de mi que a lo que digo yo
- Tu ética te impida ser leal pero que esperes eso de los demás
- Aquellas personas a las que rápidamente subes en el pedestal, caigan a la velocidad de la luz
- ...

   Es un orgullo y me hace sentir muy feliz pensar en cómo soy y cómo es la gente que me rodea.

lunes, 23 de abril de 2012

Lucía

Lucía se despertó sobresaltada en mitad de la noche. Mientras su corazón volvía a su sitio y su mirada alcanzaba a divisar la lámpara que colgaba del techo, miró a su izquierda y vio lo que llevaba viendo todas las noches de los últimos dos meses: una almohada sin ninguna arruga.

Parecía que fuese ayer cuando Javier yacía aún junto a ella, su harmónica respiración somnolienta la tranquilizaba. Volvieron a su mente una gran cantidad de recuerdos, como si de un pase de fotografías se tratase: las últimas vacaciones, su sonrisa a la luz ténue de las velas de su restaurante favorito,... hasta que llegó el turno de la diapositiva de su última discusión. Todavía hoy le parece increíble que por culpa de un maldito error aprovecharan para sacar toda la mierda que llevaban dentro, y eso que en más de una ocasión se habían propuesto ir hablando las cosas poco a poco, con calma.

Por desgracia, de las palabras a los hechos hay un gran abismo y ambos pecaban una y otra vez. Como muchas otras parejas, se odiaban y se amaban con locura, no parecía posible que tan pronto tuvieran que despedirse el uno del otro... La discusión se acaloró de forma alarmante hasta que un portazo puso punto y final a lo sucedido. Un motor arrancó a toda velocidad y se hizo el silencio nuevamente. Lucía salió a la puerta y no alcanzó a visualizar hacia qué dirección había ido la motocicleta de gran cilindrada. Angustiada y sin saber qué hacer o donde meterse, Lucía daba vueltas por la casa sin rumbo alguno, llamando una y otra vez al móvil de Javier, el cual permanecía apagado.

De pronto su corazón le dio  un vuelco. Algo había pasado. A los pocos minutos llamaron al teléfono de casa y sus peores presagios se hicieron realidad, Javier tuvo un accidente y murió en el acto. Recordar esos momentos hicieron notar los cristales que aun permanecían anclados a su corazón. Tras aliviar levemente su malestar, Lucía se levantó sin saber bien por qué. Perdió su empleo y su vida no iba más allá de las paredes de su casa, excepto para lo imprescindible.

Apenas mantenía contacto con sus antiguas amistades y su familia vivía muy lejos, de hecho ni se atrevió a contarles todo lo sucedido. Una vez en el lavabo, abrió la caja de las pastillas azules y se tomó unas cuantas, gracias a ellas podría retomar su sueño y vivir en la inopia por unas cuantas horas. Cuando los efectos se dejaron notar, Lucía volvió a su habitación y se tumbó en la cama, pero ahora sonreía. Javier había vuelto y la esperaba con los brazos abiertos. Acarició su cara en su velludo pecho y le suplicaba que no la volviera a dejar sola y esta vez Javier le contestó: "esta vez no te dejaré sola, he venido a buscarte porque no puedo vivir sin ti". 

Lucía lloraba de alegría, por fin vino su caballero a rescatarla y como tal, Javier cumplió lo que le prometió hacía más de diez años: no dejarla sola jamás.

domingo, 20 de noviembre de 2011

11

Noviembre.

   Sin duda, para mi es un mes de contrastes. No sé bien por qué... ¡pero mis finales de año suelen ser bastante intensos! Fue un mes de diciembre cuando presenté el máster en la UAB (2006) y conocí a mi director de tesis, fue un mes de noviembre (2008) cuando viví los peores momentos de mi vida junto a la persona con la que quería compartir mi vida, fue un mes de noviembre (2009) cuando descubrí la ciudad que más me ha gustado de todas las que he visto, Chicago. Y será un mes de noviembre cuando pondré colofón a 4 años de trabajo para llegar a ser "doctor en ingeniería de procesos químicos".

   La pregunta que más me han hecho en estas últimas semanas ha sido: ¿estás nervioso? Y la verdad es que no. Estoy muy tranquilo porque estoy tremendamente orgulloso de dónde he llegado y cómo he llegado. Me encanta echar la vista atrás y darme cuenta de que elegí el camino correcto, estoy tremendamente ilusionado con las nuevas puertas que se abren ante mi. Estoy muy contento con el trabajo que he hecho, lo bien que ha quedado y el cual defenderé como se merece (aunque el inglés me juegue alguna mala pasada jaja).

   Me enfrento a un gran reto personal dado lo exigente que soy conmigo mismo. Quiero que todo salga perfecto y haré lo posible para que así sea, para que os podáis sentir orgullosos de mi y para sentirme orgulloso de mí mismo. Estoy deseando dar esa charla tan especial y que con tanto ahínco he preparado, para no defraudar con las expectativas creadas. Muchos de vosotros habéis vivido muchas de las aventuras que me han sucedido en estos 4 años y unos pocos sabéis lo que significa todo esto para mi. Soy muy feliz y espero que se note durante mi discursito aunque para vosotros va a resultar un peñazo jajaja.

   Sin más que añadir, simplemente me gustaría recalcar que sin vosotros, no podría haber escrito jamás unas líneas de este tipo.


miércoles, 2 de noviembre de 2011

El viaje

  Fran se despertó temprano una cálida mañana de primavera, como iba siendo habitual. A pesar de dormir hasta romper la cama, algo en su cabeza no le permitía descansar como debiera. Antes de levantarse, repasó su vida y lo que había conseguido hasta el momento: tenía muchos amigos, una vida sentimental bastante movida y un trabajo que... un trabajo. La monotonía se apoderaba de su jornada laboral, cohibiendo a Fran cada día más. El quisiera volar, poder llegar muy alto, pero no le estaba permitido.

  Mientras hacía esta reflexión, se dio cuenta que lo que quería no era volar. Fran quería rodar sobre raíles.  Entonces notó dentro de él un cosquilleo, el cual aparecía de forma repetida cuando pensaba en el ferrocarril, la velocidad, los túneles, los cambios de vía,... Sabía que lo tenía todo a su favor para dar el paso pero sus miedos le impedían lanzarse. Cuando se levantó, prefirió tomarse un par de cervezas a su colacao y tras una fría ducha se dirigió a la oficina. En lugar de ocupar su puesto, se dirigió al despacho del director con una carta en la mano. Su dimisión.

  Al cabo de unos meses, Fran logró su sueño. Por fin era maquinista de tren. Hubiera deseado vivir la época de las máquinas de vapor, los grandes y lujosos viajes de grandes iconos de la historia, como el tren del Orient Express. Pero él se conformaba con conducir un tren regional hasta la frontera. Pudo escoger ruta y decidió decantarse por la que atravesaba las montañas. Le encantaba adentrarse en las entrañas de la tierra, las curvas, la vía única.

  Un día paró en una de las estaciones habituales y al mirar por la ventana divisó a alguien erguido frente a una de las puertas. Miraba a ambos lados, puso un pie en el primer escalón pero no subió. La escena se repitió en varias ocasiones hasta que Fran llamó la atención del muchacho: ey, chico! - gritó Fran. El muchacho se giró y fue cuando ocurrió. Las miradas se cruzaron y Fran notó como una fuerza invisible atravesó su cuerpo. El chico se acercó y Fran empezó a temblar. El sudor se apoderaba de sus manos y casi no podía articular palabra. Cómo es que nunca subes? - preguntó Fran. Es que tengo miedo de marearme... me encanta viajar en tren pero esta ruta tiene muchas curvas y el estómago se me pone del revés. Fran esbozó una sonrisa y no pudo continuar la conversación, el trayecto debía continuar.

   El muchacho no volvió a aparecer en varios días y Fran se entristeció. Un día, cuando Fran ya creía no volver a ver al muchacho, éste apareció. Se excusó haber pasado varios días en cama, pero Fran sabía que no era cierto. El muchacho miraba hacia todos lados y no sabía por donde meterse. Muchacho, cuál es tu nombre? - preguntó Fran. Me llamo Javier - dijo el muchacho. Bien, Javier, subes? - dijo Fran mientras sonreía. No sé... - tartamudeó Javier. Entonces Fran esquivó sus temores y dijo: mira, sé que es un trayecto largo, sé que hay muchas curvas, pero si te centras en disfrutar verás como no es tanto como piensas. Además, me encargaré personalmente de tomar las curvas con precaución para eviar muchos vaivenes. Aquí hay un asiento para que me acompañes y veas mejor las vistas. Vienes? Javier sonrió ampliamente y supo que algo estaba pasando entre ellos dos...  sin vacilar decidió subir.

  Desde aquel momento Fran estuvo acompañado en bastantes de sus trayectos hasta la frontera. Sabía que el camino no era fácil pero puso todo de su parte para que Javier estuviera lo más cómodo posible. Éste perdió el miedo y poco a poco dejó de marearse. Ambos compartieron muchas confidencias y muchas horas de viaje, pero éstas no transcurrían en la cabina del conductor.

miércoles, 12 de octubre de 2011

Dar

Hace ya algún tiempo que tenía en mente escribir una nota de esta índole, pero entre unas cosas y otras lo he ido posponiendo. Tras una breve escapada en la que, a pesar de estar rodeado en todo momento, he podido reflexionar sobre mis cosas y he sacado algunas cosas en claro.

   En alguna ocasión he hablado del "empatizar" con los demás y lo duro que resulta, para mi no lo es menos. En esta ocasión quería reflexionar sobre el conseguir empatizar con otras personas y posteriormente sentirse frustrado por no recibir lo esperado. Me explico.

   Muchos de vosotros sabéis que me encanta darlo todo por los demás, cualquier cosa que pueda hacer por cualquier persona estaré dispuesto a hacerlo, por más o menos amigo que sea. Eso me convierte en una persona servicial y maravillosa para los ojos de muchos pero en ocasiones en un auténtico gilipollas. Este pensamiento no conlleva arrepentimiento, pero sí consigue que me plantée ciertas cosas sobre cómo me gusta que me traten y cómo no me gusta, que es lo más importante.

   Siento que de un tiempo a esta parte he dedicado demasiado tiempo y esfuerzos a personas que no han demostrado merecerlo y no es justo. En primer lugar, no es justo para mi. Una parte de mi sabe que he deseado la aprobación de los demás para sentirme cómodo, pero esa aprobación ahora me la paso por el forro del bolsillo de un transehunte y me siento mucho mejor con ello.

   Finalmente he dicho basta, basta de dar y sonreir a cualquiera que haya hecho méritos para no merecerlo, basta de cohibirme con aquellas personas que sí lo merecen y que por unas cosas u otras no demuestro lo que debería, basta de esforzarme por ser un bienqueda y por el qué dirán. Basta de reprimir o callar cosas que quiero hacer o decir (o no hacer o no decir) para no tener que justificarme, ya está bien.

   Soy tremendamente observador y eso me aporta cierta ventaja, veo muchas cosas venir. Hay algo de mi que detecta cuando hay que dar un paso al frente y cuando mantenerse cauto y lo voy a explotar, lo necesito. No quiero dejar en el tintero energías que puedo volcar en los seres que más quiero porque han sido gastadas en aquellos que no lo merecen.

   Aprovecho la ocasión para disculparme que, como con Eva, he podido fallarles en un momento determinado por no cumplir por lo prometido, es algo que no me gusta que hagan conmigo y no me gsuta hacerlo, pero pronto lo recompensaré! Conste que no estoy triste, ni enfadado, ni nada por el estilo con nadie! ya sabéis que soy una persona muy alegre y con una luz que irradia por mi sonrisa y que no pienso perder porque no me sale del pepino. Y esto no lo digo por los demás, lo digo porque no me merezco otra cosa que ser feliz.

viernes, 3 de junio de 2011

Un adiós que significa hola

Esto ya está señoras y señores! Por fin han pasado los 73 días lejos de toda realidad conocida! Ahora que ya todo ha pasado y estoy en mi habitación, haciendo tiempo para coger el vuelo de vuelta mañana por la mañana solo puedo pensar en las ganas que tengo de llegar, de compartir mis experiencias y de vivir otras muchas más.

Tengo ganas de descubrir cómo han cambiado las cosas, y aunque ellas sigan igual el que ha cambiado soy yo. Vuelvo un poquito más maduro que cuando me fui, vuelvo con ilusiones renovadas de afrontar nuevos retos, de disfrutar de mi entorno y seguir a su lado! Ganas de compartir, de vivir, de reir y de disfrutar porque eso, al fin y al cabo, es con lo que nos vamos a quedar.

Hoy es el día en el que toca hacer balance, aunque el balance lo haya hecho a diario. Estoy muy contento de haber venido aquí, muy contento con la experiencia vivida y con todo el aprendizaje que me llevo en la maleta. Muy orgulloso de cómo he afrontado las cosas y muy orgulloso de volver con la cabeza bien alta, lleno de vivencias que me muero por contaros

miércoles, 25 de mayo de 2011

Los últimos coletazos

Diez días, solamente diez días para pasar de la primera persona del singular a la primera persona del plural!

Es curioso que esté más nervioso por volver que nervioso cuando tenía que venir! Supongo que el venir aquí dependía todo exclusivamente de mi, ya que venía sin nadie y tenía que espabilarme por mi mismo. Ahora todo es diferente, después de pasar tantos días a mi merced, paso a formar parte de nuevo de todo aquello en lo que estaba integrado: familia, amigos, trabajo,... Toca recuperar todo lo quedó aparte y resulta raro!

Tengo mucha curiosidad por cómo irán las cosas, siento respeto a lo que me voy a encontrar pero también ilusión. Tengo ganas de volver a abrazar a mis padres y al perro, pero sobretodo a mi madre. Mi presencia en casa le alivia, le ayudaba a desahogarse en algunos aspectos y a eso quiero dedicarme cuando vuelva. Tengo ganas de abrazar a mis amigos, a volver a sentir de cerca su calor y su cariño, eso que tanto he echado en falta!

Vuelvo muy contento con toda la experiencia, como todo, ha tenido sus momentos buenos y malos pero no podría guardar un mal recuerdo. He estado bien, cómodo y me he adaptado rápidamente pero mi sitio está en otro lado! He vivido muchas cosas y he crecido, sobretodo interiormente, pero toca volver para disfrutar de todos vosotros y de las nuevas aventuras que aún están por llegar!

Gracias a todos por haber estado cerca de mi este tiempo, ha significado mucho para mi! Sobretodo agradecer a mi niña bonita todo lo cerquita que ha estado, me he sentido como en casa. Muchas gracias cariñet!